jueves, julio 31, 2008

vivo en un país de locos


y de hombres descorteses

4 comentarios:

GioSV dijo...

¿Tan mal estamos que nos cuesta creer en nosotros mismos?

Ixquic* dijo...

No, Gio.

quizá la que está mal soy yo.

ando con desesperanza.

ya se pasará

GioSV dijo...

Esperanza es lo que no se pierde. Ánimo es lo que a veces nos falta.

Felices vacaciones agostinas.

Anónimo dijo...

¿Desesperanza? Para mí hay un límite moral claro: el de las dos mil trescientas kilocalorías. Por encima de la ingestión de dos mil trescientas kilocalorías diarias, no tenemos derecho a la desesperanza, sino obligación de luchar.

Aunque para el caso quizas sea mejor esta:

La versión hispana del "pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad" de Gramsci se la debemos a Giner (que escribió antes que Gramsci): "esperar bien poco y trabajar como si esperásemos mucho"

Saludes