miércoles, abril 09, 2008

La importancia del control

Accountability, le llaman. Hace un tiempo me dediqué a leer y escribir sobre el control político. Terminé focalizàndome en el control de la legislatura al ejecutivo (Presidente, Consejo de Ministros y Administración pública) y encontré mucha documentación interesante, pero sobre todo me prendí del tema.
Más allá de eso, que es personal, hay un punto en el que se debe insistir. La ciudadanía no debe olvidar jamás: que es ella la representada, la destinataria final de la actividad estatal y además se pagan impuestos para eso, tiene derechos y es el sujeto favorecido del servicio público. Estos tres puntos legitiman la necesidad de cualquiera para pedir información y explicaciones de los actos públicos que pudiesen afectarles.
Para el caso hay clasificaciones del control político. Según el sujeto que lo realiza tenemos de dos tipos: el vertical, es decir entre ciudadanos y estado. El horizontal, a saber, entre órganos de estado. Ahora bien, si se trata del mecanismo o fin a utilizar tenemos los controles políticos (como las interpelaciones), sociales (demandas de ciudadanos, acciones de presión) y jurídicos (como las demandas a Fiscalía y órgano judicial).
Personalmente considero que el mejor mecanismo de control y transparencia es la comunicación. y como garantía el acceso a la información.
Ahora que llego aquí siento que un abismo negro me traga. Ni hay buena comunicación oficial, ni puedo hacer exigible el acceso a la información y los periodistas y/o las empresas de medios me dejan siempre en la luna, a pesar que muchas veces se hace referencia a ellos como los vigilantes.
El comentario se hace apropòsito de la visita de mi presidente a Costa Rica y sus declaraciones sobre las rondas de negociación con la Unión Europea.
En apuntes anteriores le he dado seguimiento estas rondas y hasta hoy no entiendo porqué no es constitucional ratificar el Estatuto de Roma. ¡No lo sé! nadie lo explica sobre una base objetiva: desde el derecho. No hay vuelta de hoja en esto. Ahora bien, si alguien dice: no se ratifica porque me da miedo, porque los derechos humanos me caen mal, ¿a quién le extrañaría?. Nada nuevo pues.
Pero el Presidente de El Salvador y sus funcionarios (como Mr. Calix) no pueden ir a otro país y decir que el Estatuto está contra mi Constitución. La justicia jamás ha sido obstáculo para si misma ¡por favor! y me apena que se digan mentiras piadosas, o malisiosas.
EDH publicó una nota (de agencias) en la que reproducen las frases de Saca, ¿que no hay nadie que pregunte? ¿que pida una simple explicación? ahora ¿Cómo llego yo a pedirles audiencia para que me lo expliquen? ¿cómo yo explico a otros las razones para no ratificar este Estatuto de la Corte Penal Internacional? Si funcionara mejor la comunicación política y la periodística.... podría provocarse del gobierno, un acto de mayor sinceridad, o un interesante debate jurídico. Al final la decisión política, es po-lí- ti- ca Bah! ¿cómo exijo yo una explicación si no hay mecanismos de accountability informativa?
Por eso tenemos los políticos que tenemos, acostumbrados a la mentira impune. Eso solo cambiará hasta que nos volvamos exigentes.

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