martes, mayo 03, 2011

Muerte en paz vrs. Muerte en impunidad

En estos días la muerte ha hecho de las suyas de forma muy significativa, al menos para mí. Resulta que a veces, aunque duela, se lleva a gente muy querida como Rafael Menjívar Ochoa, pero quien quizá se fue tranquilo y satisfecho con ella. Igual, me sorprendió mucho la inesperada muerte de Ernesto Sábato, cuyas letras no he soltado desde que las conocí y más aun, su trabajo en la Comisión de la verdad de Argentina y su aporte a la reflexión sobre la impunidad, la necesidad de ganarle la batalla al olvido y dignificar a las víctimas. Sin duda, habiendo ellos dado mucho su muerte ha sido en paz.

Pero resulta que hace dos noches corrió la noticia de que la inteligencia militar gringa dio con el paradero de su mas “significativo” enemigo. Lo califico así porque enemigos hay muchos, el mismo Bin Laden está multiplicado en cada miembro de Al Qaeda, sin embargo él es significativo tras el lamentable y terrible ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. Costó casi 10 años dar con el y finalmente, en lugar de aplicarle el derecho penal (aún en su versión del “Enemigo”) le mataron. En fin la nación que más se jacta de su Rule of Law, aplicó la venganza.

Obviamente no estoy defendiendo ni apoyando las equívocas y malvadas ideas Yihadistas, sino la ausencia de la justicia que viene de un tribunal, en lugar de que dizque viene de la “muerte”.

Y luego, está el deceso del general Emilio Ponce, acusado del asesinato de dos mujeres y 6 Jesuitas en 1989, por mencionar, un caso. Se fue sin enfrentar cabalmente la justicia universal Española. Se fue sin que la justicia nacional asumiera su papel en estos hechos. Así ocurren muertes en impunidad también.

Sea en paz, o impunidad. No hay que olvidar ni lo bueno que dejaron, ni lo malo que hicieron y que dejaron deuda. Tampoco olvidar de quien es la culpa de este estado de cosas.

4 comentarios:

Ricardo Hernández Pereira dijo...

Ni tampoco olvidar lo que podemos hacer nosotros, aunque sea un granito de mostaza, desde manifestar lo que pensamos hasta exigir a quienes correponde que se haga justicia.

Ixquic* dijo...

Claro Ricardo, eso es en definitiva lo que mas pesa.

Isura dijo...

Una de las jurisprudencias más antiguas (la china) advierte que la ley debe fijarse claramente y ejecutarse con diligenica si pretendemos afirmarla, pero añade que de fracasar, la convivencia humana inevitablemente ira de mal en peor. Claro, a los chinos actuales se les olvidó un poco este principio milenario. ¿A esto se refiere cuando dice quién es el culpable de este estado de cosas, Ixquic? A los que no fijan claramente la ley y/o la ejecutan con negligencia.

Yo también admiro el aporte de Sabato en la comisión de la verdad. A la teoría de los dos demonios (la cual suscribo sin tapujos) 'los progre' le han volado palo durante décadas, y hasta hay quien dice haberla confutado; aunque muchos actualmente solo la ignoran, lo que me parece una cobardía. Sin embargo, la médula de esta tesis es incontrovertible: 'El estado debió enfrentar con la ley en la mano a la subversión, mas no con la represión'. El libro 'Nunca más' narra los efectos que produce el pasarse la ley por los genitales. No estaban tan equivocados los chinos.

Hace dos días recibí por correo el libro del jurista argentino Eugenio Zaffaroni titulado: 'La palabra de los muertos'. No he parado de leerlo. No se de leyes, pero este libro es de divulgación y por ende no he patinado sobre la jerga especializada que tanto detesto. El libro analiza la responsabilidad del estado en los crímenes cometidos en situaciones de guerra pero sobre todo en ausencia de ella. Además señala como el derecho puede utilizarse para estudiar la venganza, pero entrevé también (habrá quien dirá que lo explica), como su inaplicación o falsificación ayudan a justificarla. De nuevo los chinos.

Las ideas de Zaffaroni apuntan a que los estados han sido responsables, al haber inaplicado la ley en situaciones de paz, de un numero de crímenes que sobrepasa en muchos millones a los cometidos durante coyunturas bélicas.

Parece que todos morimos parte en paz y parte en impunidad. Lograr que sea más en paz que en impunidad...esta es la cuestión. El Salvador está muriendo de impunidad.

La teoría de los dos demonios, si bien es intrasladable al marco histórico salvadoreño, encierra una enseñanaza y un aprendizaje que aún no tenemos madurez suficiente para afrontar.

Me gustó ésta entrada.

Ixquic* dijo...

Estimado o estimada Isura,

Bienvenido a mi blog y aunque modero comentarios, la regla publicar todo excepto insultos. Gracias por tu comentario.

La humanidad es así, olvida a sus sabios antepsados; olvida, incluso, su pasado. Y por eso obramos como si no tuviésemos lecciones por aprender.

Y sí, culpables son aquellos que no fijan claramente la ley y/o la ejecutan con negligencia. Cuando la razón política está por encima de la razón de la justicia, patrón que por desgracia se perpetúa en el presente.

No conozco ese libro de Zaffaroni, gracias por el dato, pues el tema es de mi total interés. Yo si creo que sociedad que opta por la impunidad opta por su perdición y por eso también creo que este paísito de pronto anda muy perdido.

No se si la teoría de los dos demonios sea intrasladable. O bien, podría ser adaptable a este marco histórico, lo cierto es que Sábato se fue pero nos dejó plateada la cuestión: ¿paz o impunidad?

saludos,