miércoles, agosto 18, 2010

sobre "paralelismos"

El Salvador un estado joven, tiene un diseño político "moderno", es decir, un Estado nacional con tres poderes independientes y todos esos valores que atribuimos a la democracia. A diferencia de los países del sur, hasta hace un poco mas de un par de décadas conocimos realmente --a cabalidad-- qué es vivir en una democracia mínima, pero democracia al fin. Me refiero a las reglas sobre cómo se accede al poder y cómo ejercerlo. Los países del sur vivieron en este régimen antes y luego de regresiones autoritarias la recuperaron.
Uno de los países que admiro es Colombia pues independientemente de las afinidades políticas han tenido muchísimos aciertos en la política interna y externa. Desde el ámbito del derecho, las resoluciones del Tribunal Constitucional siempre han sido una referencia para mí, por ser de avanzada. En lo militar, nos guste o no, hay una capacidad estratégica mostrada especialmente en la última década. Lo mismo ha sucedido en sus estrategias contra la violencia social en Bogotá y hoy es un modelo de gestión de ciudades.
No son "modelos" perfectos, ni sugiero que hay que idealizar o seguir. Pero es imposible dejar de comparar:
En estos días la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador emitió una resolución de insconstitucionalidad en la que hace una interpretación de la Carta Magna sin precedentes (mas que el contenido, hablo de sus efectos). Con esto, candidaturas extra partidarias pueden competir y acceder a una diputación por ejemplo. Además, por complicado que parezca, los electores tendremos acceso al menú: elegir por quién votar, y no solo por un partido. Las opciones dejarían de ser blanco y negro! en fín...
No obstante, como si me leyeran el cuento de de Alí babá y los 84 ladrones, algunos diputados y más bien los representantes de las bancadas de los partidos cierran filas y lanzan cuestionamientos a tal resolución. Estos señalamientos atacan el fondo de la resolución y hasta cuestionan su validez. Lo peor, dejan sin efecto esta resolución al modificar la Constitución en sentido contrario a lo interpretado...sin que medie análisis y debate.
De pronto me recordaron a Mel Zelaya: si la resolución de la Corte me es adversa ¡no la cumplo! y acuso de inconstitucional la declaratoria de inconstitucionalidad (todo un trabalengua!)
En cambio, ayer vi en las noticias que en Colombia el Órgano de control de Constitucionalidad revisó un decreto ejecutivo en virtud del cual se "prorrogaba" bases militares de EEUU en ese país. En Colombia todo nuevo tratado debe ser Ratificado por el Congreso, pero si de prorrogar uno ya existente basta que el Ejecutivo lo firme. Y eso pasó Uribe no lo envió a Congreso alegando que era una prorroga.
La Corte al revisar dejó sin efecto la decisión del Ejecutivo, declara nulas esas bases y manda a repetir el procedimiento vía Congreso. ¿Qué hacen las autoridades? Pues hasta hoy lo que observé es que ejecutaràn el mandato de la Corte aunque les sea adverso y estén en riesgo, intereses geoestrategicos de EEUU, Venezuela y el mismo gobierno en este proceso.
¡que diferencia!

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