viernes, julio 03, 2009

Mesianismo militar

El Faro publica una interesantísima entrevista. Como señalé ayer, el punto más importante de discusión (para los que somos institucionalistas) es el Golpe de Estado como solución de una crisis, hecho que para otros sólo ha implicado la "ejecución de una orden".

El faro entrevistó al Coronel Herberth Bayardo Inestroza, asesor jurídico del Ejército hondureño quien acepta que había una orden de arresto contra Zelaya y que ellos valoraron --el ejercito-- sacarlo del país. Esto es de suma relevancia porque revela un punto importante: cuando un soldado dice que desobedece ordenes ilegales amparándose en preceptos legales nos alegramos (nos hubiesemos alegrado mucho si en èpocas pasadas hubiesen desobedecido la orden de colaborar para masacrar campecinos en el río Sumpul, por ejemplo), cuando se someten al poder civil. ¿pero que pesar? cuando ellos actúan por cuenta propia arrogándose decisiones que no les corresponden.

Es decir, el Coronel citado dice que ellos cumplieron una orden pero que además decidieron por si mismos sacarlo del país por razones practicas y alegando que era un riesgo que había que correr: por eso lo sacaron (a Zelaya) del país, pues de lo contrario hubiese corrido la sangre (es decir la necesidad de reprimir a la gente que apoyara a Zelaya). Si esto está en el cálculo de los militares no podemos decir que ha habido avances reales en la instauración de la democracia en un país, cosa que no solo pasa por cambiar leyes, procedimientos y establecer un determinado orden. Tambien pasa por la cultura política de todos y aun más por la doctrina de las Fuerzas Armadas como entes sometidos a lo civil y no como actores que toman sus propias decisiones (además ilegales).

El Coronel acepta que desobdecieron el procedimiento ordenado por una Corte que era ponerlo a disposición de esas autoridades.

mesianismo militar

1 comentario:

Ulysses dijo...

hay que releer 1984, la parte que habla del doble pensar:
Doblepensar significa el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente. El intelectual del Partido sabe en qué dirección han de ser alterados sus recuerdos; por tanto, sabe que está trucando la realidad; pero al mismo tiempo se satisface a sí mismo por medio del ejercicio del doblepensar en el sentido de que la realidad no queda violada. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad. El doblepensar está arraigado en el corazón mismo del Ingsoc, ya que el acto esencial del Partido es el empleo del engaño consciente, conservando a la vez la firmeza de propósito que caracteriza a la auténtica honradez. Decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y luego, cuando vuelva a ser necesario, sacarlo del olvido sólo por el tiempo que convenga, negar la existencia de la realidad objetiva sin dejar ni por un momento de saber que existe esa realidad que se niega... todo esto es indispensable. Incluso para usar la palabra doblepensar es preciso emplear el doblepensar. Porque para usar la palabra se admite que se están haciendo trampas con la realidad. Mediante un nuevo acto de doblepensar se borra este conocimiento; y así indefinidamente, manteniéndose la mentira siempre unos pasos delante de la verdad. En definitiva, gracias al doblepensar ha sido capaz el Partido —y seguirá siéndolo durante miles de años— de parar el curso de la Historia.

Saludos y ojala se solucione este gran problema.