martes, agosto 19, 2008

Cuando los derechos son para los palabreros

Los derechos humanos han sido siempre una bandera mal utilizada por los políticos, situación que ha generado cierta indiferencia y banalización de los mismos al punto que se les incorpora en las plataformas electorales, pero sin detallar su debido contenido o lo que es peor, sin dejar constancia del compromiso hacia ellos.
La Constitución de la República señala que es la persona humana el principio y fin de Estado, es decir, que tenemos regulado constitucionalmente el principio prohomine y se trata de un mandato clave que la ciudadanía debe asumir a su favor y saber reclamar cuando se va a un hospital y no te prestan el servicio, cuando el transporte público es atentatorio para la vida de los peatones, cuando la calle es el escenario para la muerte violenta.
Quienes añoran una silla en el Estado saben que no hay democracia mínima sin la vigencia de algunos de estos derechos. Por esa razón no puede haber proyecto político que se jacte de democrático sin asumir la obligación de respetarlos, más allá del discurso. Siendo gobierno se debe garantizarlos y respetarlos a través de las decisiones que toman a nivel nacional y municipal, órgano de Justicia, Legislatura e instituciones autónomas.
Si vos queres tomar el Estado es porque querés trabajar por los derechos de los ciudadanos.
Por otra parte, ya sabemos que los derechos humanos son universales e inherentes a la persona humana y aunque un político los mecione y reclame para todos el elector debe reparar "desde quien" y "para quien" los reclama. Cuando se hace este balance, se cae en la cuenta que las cúpulas partidarias tienden a reivindicarlos sólo para el grupo social o político que representan y no para las mayorías o por alguna razón, sólo ven violadores de derechos en sus adversarios sin reconocer que en las propias filas hay violadores.
Frente a las próximas elecciones de 2009, salvadoreñas y salvadoreños asistirán a las urnas a votar por determinados proyectos políticos, que ahora comienzan a perfilarse. Aun se está a tiempo para exigirles a las maquinarias partidarias más contenido y menos slogan.
Aunque "derechos humanos" forma parte de las letras del discurso, hay algunas ausencias que deberían tener asomo. Por ejemplo, no se ha hecho alusión alguna al grave problema de institucionalidad que tiene El Salvador, situación que se ha generado desde la última década en la que ha habido serios retrocesos en leyes, planes, procedimientos, respeto a la legalidad. Todo eso, ha debilitado el Estado de Derecho y en consecuencia ha tenido un impacto negativo en materia de derechos humanos y muchos casos impunes.
Como dice un señor, innombrable para mi, haré mi cartita al niño Dios y me pregunto:
1. Habrá una política de reconciliación nacional: modificar ley de amnistía, reparación y reconocimiento a las víctimas de violación de DDHH en la guerra.
2. Ratificación de instrumentos claves para la prevención de violación de derechos humanos: Corte Penal Internacional
3. ¿Cuál es plan para fortalecer –funcional y presupuestariamente— a la Policía Nacional Civil? Pues es una institución clave en materia de derechos humanos.
4. Como se fortalecerá la PDDH
5. Cómo será la política de seguridad, tendrá programas --¡por fin!-- de prevención del delito?
6. El ejecutivo ya no joderá tanto al judicial? ¿ya no habrá nombramientos --fgr, pddh, pgr, ccuentas-- partidistas?
7. Por favor ¿cómo combatiran impunidad y crímen organizado?
7, 8, 9 etc.
(mejor haré mi práctica de danza de este día, más sano para el cerebro y corazón)

3 comentarios:

El-Visitador dijo...

«2. Ratificación de instrumentos claves para la prevención de violación de derechos humanos: Corte Penal Internacional»

¿Instrumento clave?

Me recuerda a Milosevic, que hizo sudar frío a los burrócratas de La Haya, ya que no hallaban cómo clavárselo. Después de 5 años y $750 millones, tuvieron suerte que se les muriera de ataque al corazón.

La Corte Penal Internacional tiene un 485 empleados viviendo galán galán en Bélgica, nunca ha condenado a nadie en sus 6 años de existencia, se gasta $140 millones al año, ha girado orden de detención a 12 personas, y de las 12 ya se le murieron 3 (lógico ante semejante lentitud burrocrática). Todos los imputados son lacras de países del subsahara africano, y claramente la burrocracia nunca va a meter a un ruso, un francés, un chino ni mucho menos un gringo en la picota —hablemos de "justicia."

Nosotros los salvadoreños pagamos por semejantes payasadas burocráticas, ¿es éste un buen uso de nuestros impuestos?

¿O solamente recitamos, sin análisis, el coro de lo que los burrócratas europeos nos dicen que "nos conviene"?

Anónimo dijo...

leete el articulo del Dr. Oscar Fernandez hoy en el colatino sobre los derechos humanos y la PNC, muy bueno

xyz

Ixquic* dijo...

xyz, muy buen artículo!