domingo, agosto 17, 2008

¿Cómo se puede asesinar vilmente a un niño de trece años frente a sus hermanitas y madre? Cristian Gerardo Cruz Pérez, era un adolescente que había desertado del colegio y se mantenía en el mercado ayudando a su mamá.

Un hecho lamentable.

leé nota.

3 comentarios:

El-Visitador dijo...

«el crimen fue motivado por rencillas con jóvenes que lo molestaban»

Las buenas noticias es que dichos jóvenes, ya sean autores morales o intelectuales del vil asesinato, pronto podrían tener el derecho a no enfrentar un pelotón de fusilamiento, si El Salvador firma el tratado de los "derechos" de los jóvenes.

Deben estar dichos jóvenes asesinos contentísimos que haya toda una industria de los "derechos" "humanos" abogando por ellos.

Ixquic* dijo...

Estimado,

Abogar por los derechos de una persona, no supone eximirla de sus responsabilidades (como el respeto al derecho de los demàs).

Én esta nota ves a un joven víctima, y otros jovenes victimarios y a los segundos se les debe perseguir de acuerdo a la ley. Esto es algo que las Convenciones internacionales refuerzan.

***

"pronto podrían tener el derecho a no enfrentar un pelotón de fusilamiento, si El Salvador firma el tratado de los "derechos" de los jóvenes."

¿perdòn? este blog es sobre El Salvador, país en el que no existe el pelotón de fusilamiento. En un caso de homicidio como èste, con o sin convenciòn jamàs podrías fusilar a nadie, ni adulto, niño o joven.

Creo que te equivocaste de país. Aplica para Guatemala, por ejemplo.

El Salvador decidió hace muchos años abolir la pena de muerte, éntendelo ya.

Qué paguen los culpables de este crimen! sean quienes sean.

El-Visitador dijo...

«¿perdòn? este blog es sobre El Salvador, país en el que no existe el pelotón de fusilamiento»

Exactamente.

El tema es que cuando finalmente venga un gobierno con sentido humano y por lo tanto con interés en proteger y defender a las víctimas... le va a costar un mundo establecer leyes racionales, precisamente porque vamos a estar enredados en telarañas de tratados ingenuos e injustos firmados sin ton ni son en ésta época del oscurantismo legislativo salvadoreño.