sábado, mayo 24, 2008

gorrones

El sector organizado de transporte público me parecen un grupo de presión hostil, dado su carácter vivián. Se entiende como grupo de presión aquel organizado de intereses, que no desean de forma directa el poder político, sino influir en los centros de decisión política como la legislatura o el ejecutivo.
En El Salvador logran influir, son efectivos. Ahora me entero que están esperando que el gobierno les incremente el subsidio. A manera de hipótesis, es posible que su poder de influencia se debe a su articulación por simpatía o militancia a los partidos políticos (todos los partidos con escaños en esta legislatura) o tendrán algún poder de chantaje especial, ¡a saber!
Mientras esas cosas pasan, la ciudadanía sabe de qué va el asunto: los buseros te dan un toquesito en el carro y no responden, si sos mujer o te tiran un piropo insultante o te tiran el bus para que te apartás. Atropellan gente, se adueñan de la vía pública, les resbala dar un servicio a las personas con discapacidad. Al pasajero, conductor o conductora y peatón lo terminan dañando.
joder!
A mi me enseñaron que los subsidios son medidas que deben razonarse y contar con fundamento técnico: que realmente beneficien a determinada población (en este caso a los usuarios del transporte) y que sean factibles, a saber, que el Estado tenga recursos para meterse en eso. Esto responderá a un plan de prioridades solidariamente justificadas.
No veo que ese subsidio cumpla los fines. A la larga hay gente que le ha costado caro. El subsidio nos lo sacan de nuestros bolsillos para dárselo a ellos que manejan un mal sistema de transporte.
Aunque el Gobierno actual se jacta de su experiencia de 18 años administrando el Estado, el hecho que un sistema como éste perviva en sus gobiernos, deja mucho que desear. Un gorrón necesita de un consentidor.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo un primo que trabaja como analista en un banco. Me decía, una vez, que desde hace años se sabe qué es lo que hay que hacer con el sector del tranporte en El Salvador y que si no se hace es porque dicho sector ya es un poder dentro de los complejos sitemas de poder que hay en nuestro país.

Ixquic* dijo...

Anónimo, es que a la vista hay tanta cosa. Las rutas tienen más buses de los necesarios, se paran media hora en medio de la calle, luego manejan como locos.

Un poco de orden
un poco de control
un poco de consideración

¿no es posible?


al final de cuenta todo lo paga el usuario.

Anónimo dijo...

¿Toquecito? Debieras ver como dejaron el mio. ¿y los muertos que causan? Dueño y conductor se esfuman ¿quien responde?. Sos muy afortunada si no has tenido necesidad de usar ese servicio: ¡INDIGNANTE!

Ixquic* dijo...

bueno, yo manejo y he tenido accidentes con ellos. Y cada vez que veo un choque de ellos con un particular me bajo, asesoro y me ofrezco de testigo. Cuando manejo peleo la vía, porque no me gusta la falta de respeto.

No uso ese servicio, a veces mi hija si. Una señora me la lleva a sus clases de ballet en algunas ocasiones.
si es indignante...

Anónimo dijo...

Yo vivo fuera y no tengo carro y cuando me subo a los buses en El Salvador es como si entrara a uno de esos carros locos de las fiestas de Agosto. Ya me había olvidado lo que supone bajarse del bus cunado aún está en marcha

El-Visitador dijo...

Je je.

Por el elemento de discrecionalidad que contienen, al final del día todo subsidio termina siendo manipulado. Ésto es así en todo país y en cualquier época.

Es inevitable. Naturaleza humana. Pretender lo contrario es como pretender que puede llover y que el suelo no se va a mojar.

Por éso, todos los subsidios deben ser eliminados. Muerto el perro, se acabó la rabia.