miércoles, noviembre 21, 2007

violencia hogareña



La indignación por la violencia hacia las mujeres es una de las cosas en las que no creo. Lea bien, no creo en la indignación que mucha gente muestra. Nunca he escuchado que alguien diga que la apoya, aunque abunde la complicidad silenciosa que tolera hechos violentos.

Leo hoy un terrible caso en El País. Se trata de una niña de 15 años presa en “Pará”, Brasil. Esta chiquilla fue detenida por robo (menor) y encarcelada en un Centro Penal para hombres. Esa decisión se tomó porque no habían celdas para mujeres. La niña dijo a la policía que se vio obligada a convertirse en esclava sexual de 20 presos (por un mes) a cambio de comida. Lo que me parece irónico es que la Convención que la debería proteger lleva el nombre de “Pará”.

Una amiga me contaba que su compañera de trabajo es esposa de un Juez de Familia y éste ha ejercido violencia y me la quiere remitir para que la "anime" a hacer algo. Caso que me parece, el colmo.

Hace ratos que no tengo contacto con este tipo de casos, pero los que tramité en su momento presentaban varias características que me indignaban por varias cosas: porque no entiendo que un hombre le haga daño a su propia mujer, porque no entiendo la idea de que existen “los fuertes” y “las débiles”, y la dificultad de una buena parte de mujeres víctimas en aceptar su realidad y asumir alguna decisión. Los lazos de amor y familia son los más fuertes y sus latigazos duelen mucho.

Si tuviésemos un reacomodo en las relaciones humanas la cosa podría pasar de la indignación fingida a un cambio beneficioso. Esto es para mí lo esencial, así nadie tendría que demostrar poder y fuerza.

¿las leyes? Las normas nos indican cómo comportarnos y las consecuencias si no nos ajustamos a ellas. Pero si hay una sociedad que posee una visión diferente (a la ley) del asunto, se vuelven estas normas inoperantes.

No obstante, la Convencion interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer adoptada en Belém do Pará, Brasil, el 9 de junio de 1994, logró avances importantes en el tema.

Por una parte se reconoció el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Este derecho, lo cuestioné al principio porque violencia de alguna manera sufrimos todos, además que parece un nombre sacado de la manga, suficiente con decir que una mujer tiene derecho a que se le respete la vida y su integridad o seguridad.
Pero entendí que esta Convención pretendía promover en la conciencia de las sociedades que no es normal la agresión en la familia y además proteger a las mujeres que son víctimas de violencia intrafamiliar, que era un fenómeno aparte de otro tipo de violencia y que merecía --además-- un especial trato, de ahí que fuese necesario un reconocimiento de esta manera, obvia.

Los estudios sobre Pandillas juveniles, por ejemplo, presentan la violencia intrafamiliar como una variable presente en la vida de estos jóvenes. Curarnos de esto, podría alcanzar a otros padecimientos sociales.

Esta Convención fue un boom en América Latina, produjo una ola de leyes contra la violencia intrafamiliar (antes no las había), surgieron entes y albergues estatales y privados de atención psicológica a las víctimas fenómeno, ahh y por supuesto, el tema llegó a la boca de cada político, fiscal, juez, etc. (tal como ahora la palabra juventud ha asomado).

Entonces, existe ya una protección legal importante. Pero siempre he pensado que se enfocó mal.

En primer lugar, debió apuntarse a la prevención de hechos de violencia y aunque lo menciona, en la práctica, éstas leyes sólo dan abrigo a las mujeres cuando ya han padecido algún hecho violento. Esto, sin dejar de señalar que en muchas ocasiones la aplicación de medidas de protección –como obligar a las parejas a salir del hogar y NO acercarse a sus mujeres por un tiempo determinado—le han salvado el pellejo a algunas, aunque si terminan soportando algún tipo de violencia previa.

En segundo lugar, cuando se interpone una denuncia, en la Fiscalía te mandan al carajo si no has agotado el procedimiento de la ley contra la violencia intrafamiliar, esto por ley. Entonces una se va ante el juez de paz (los pobres que viven aturdidos de un montón casos penales feos) y éstos realizan conciliaciones. En las audiencias, por lo que yo he conocido, sólo conducen a ceder y perdonar. Lo que me parece bien, cuando hay un real arrepentimiento, conciencia del daño causado, compromiso para el cambio.

Una vez presencié una nefasta intervención judicial, que más parecía complicidad varonil. En definitiva, para bien o para mal, me parece que el proceso tiene como fin “neutralizar las situación” y no evitar futuras agresiones.

La Corte Suprema de Justicia tiene un Centro de Atención Psicológica y allí atienden aquellos casos crónicos, pero hay tantos....y tan pocos psicólogos. La idea es que los agresores se sometan a un proceso de atención y luego la terapia es familiar. En mi escasa experiencia, veía lo tardío de las citas, entre otras cosas.

Antes atendía asesorías –por primera vez—en una oficina y abundaban los casos en que los víctimarios eran policías, algún médico y varios abogados (¡!) cosa que me llamaba la atención porque en teoría los tres estarían –en el ejercicio de sus profesiones-- en la obligación de atender a una mujer que ha sido violentada.

Hay tanta situación fea y a veces imperceptible, como cuando un busero me visualiza y ve que soy mujer en el volante; entonces me tira el bus porque sabe que voy a apartarme. O un hombre en la calle, se atreve a faltar el respeto y decir las cosas más ofensivas posibles, porque sabe que yo –para evitar problemas— me voy a callar.

Esas cosas, tonteras talvez, me hace sentir muy inferior. Y desde allí me hago la pregunta ¿qué siente una mujer cuando su marido le pega?

Detesto cuando en medios se dice que un crimen tuvo móvil pasional. Toda violencia es pasional, especialemente entre hombres. Pero eso hace ver el homocidio como caso de segunda categoría.
Frente a esto, celebro no haber vivido esto personalmente y tener como amigos, hombres ejemplares y concientes.

5 comentarios:

Álvaro dijo...

Aquí en España acaba de pasar algo terrible.En un programa de televisión, un tipo le pidio de rodillas a su antigua novia que volviera con él y ella le dijo (ante miles de espectadores) que no.

A la muchacha le habían ocultado con quien se iba a encontrar ante las camaras. Ella quizás pensó que se encontraría con un familiar.

Y lo que no sabían los conductores del programa (por no haber investigado bien)es que aquel Romeo tan enamorado era un maltratador.

Dos días después, el Romeo despechado acuchilló y degolló a su "gran amor". Esto que te digo sucedió hace horas.

Goathemala dijo...

Parece ser que al final tenía 20 y no 15 años pero el caso es el mismo.

Aquí erradicaron ese término de violencia pasional por asesinato de género al igual que erradican ahora los términos ajustes de cuentas.

La violencia contra las mujeres denota el embrutecimiento masculino. El mundo vergonzoso de inseguridades e insensibilidades del macho (de buena parte, claro).

Me encantaría que el machismo muera de una vez y sobre todo, desearía que desapareciese de las cabezas de ciertas mujeres que siempre por tradición aceptaron un papel secundario.

El futuro será femenino.

Saludos.

El-Visitador dijo...

«cuando se interpone una denuncia, en la Fiscalía te mandan al carajo si no has agotado el procedimiento de la ley contra la violencia intrafamiliar, esto por ley»

Je je.

Demostrando una vez más que esas leyes "de moda" importadas de Suiza son absolutamente contraproducentes.

Bastaría con la viejísima del del Talón:
Queja: "éste tipo me pegó"
Juez: "¿cuantas veces?"
Queja: "4 veces, aquí hay 4 moretones"
Juez: "4 latigazos al señor"
Queja: "¡uy! pero es mi marido"

Juez: "La Ley es la Ley y es para todos. Aquí no se hacen distinciones por sexo, estado social, edad, ni ninguna de esas pendejadas que están de moda en la decadente Europa pero que aquí serían contraproducentes"

Ixquic* dijo...

álvaro, si es que además hay abundantes casos de doble vida. La violencia muy oculta. Es terrible como terminan. Tomar la vida de una mujer sólo porque ésta no se doblea a los deseos u ordenes de un hombre....pffff!

Goatemala:

"El futuro será femenino"

:)

Aunque el futuro será si hay un cambio masculino y femenino que permita el desarrollo de ambos.
Saludos!

Visitador, je je.

Pues nada de leyes para Suizos. Este procedimiento se puso para que la FGR no se topara de asuntos "familiares" y para obligar a las personas a "resolver" sus problemas personales antes de irse por la vía penal. Pero la verdad es que sólo logran que las mujeres se desencanten y no vulevan a denunciar....a soportar.

Dada la naturaleza de estos casos, DEBEN esteblecerse claras excepciones (para casos graves).

Salú

Goathemala dijo...

Era una forma exagerada (ya sabes que me gusta escribir y además soy andaluz*) que el futuro no será sólo masculino.

Saludos

* Uno de los arquetipos por estas tierras es que los andaluces son muy exagerados.