miércoles, octubre 17, 2007

Buen apunte señor Juez!

Leo hoy un editorial en LPG muy bueno. Los abogados y las abogadas atropellamos el lenguaje de una manera espantosa. Hay palabras mal utilizadas que prácticamente se enseñan en las aulas universitarias. El caso extremo y que debe señalarsele a un conocedor de la ley es que en ese afán por sonar "técnicamente leguleyo" dicen (o decimos) puras barrabasadas.

Nunca lo pensé hasta que trabajé con quienes trabajo y me hicieron ver la importancia del respeto al lenguaje y las formas. Nadie sabe algo si no sabe expresarlo con sencillez además. Cuando los abogados estan con sus clientes se elevan de tal manera que apenas comprenden y eso no debe ser así. Me incluyo entre la gente que comete errores de lenguaje y si coloco el editorial aquí, es porque esto es importante para mí.

Cosas culturales y de formación.... aquí dejo este buen comentario, elaborado por el juez de Tejutla: buen apunte señor Juez!

* * *

Luis Gallegos Valdés, eminente crítico literario y escritor de fina pluma, se desempeñaba como jefe de la sección de letras en la extinta Dirección General de Bellas Artes cuando estuvieron al frente de dicha institución personajes de la talla de Raúl Contreras, Serafín Quiteño…

Cuidadoso del idioma y pretendiendo siempre hablar y escribir con propiedad, utilizando la riqueza del español, que la tiene en grado sumo, fue un paradigma para muchos y en particular para quien escribe, que me desempeñaba como su inmediato colaborador.

Por cuestiones que en el paso de los años se acentúan, causa pena, para decir lo menos, cuando algunos abogados de la época actual usan frases que se oyen como por descuido pero que constituyen un altisonante barbarismo. Una de ellas es: “Mas sin embargo…”. No entiendo hasta dónde se quiere abarcar con esa frase que, como dirían los abuelos, es “albarda sobre aparejo”, queriendo significar lo que en sentido gramatical se llama pleonasmo. Porque las conjunciones adversativas son “mas” (sin tilde), “pero”, “empero”, “sino”, “sin embargo”… y decir o escribir “mas sin embargo” es como citar: “pero empero”… “pero sin embargo”… y tal frasecita no es usada solo por personas ignaras: la he oído de abogados en sus intervenciones orales, la acabo de leer en un pequeño panfleto de unos importantes almacenes locales que incluso tienen sucursales en otros países. La he leído en resoluciones de cámaras de Segunda Instancia, en las que se precian —no digo que lo logren— ser tan cuidadosos del idioma que a cada momento escriben “sic” cuando por error de quien escribió en el teclado de la computadora incluyó por ejemplo una “ese” inapropiadamente.


Y el “mas sin embargo” sigue intercalándose en el diario decir y escribir, como si fuese otra de las frases-clisé que datan de antaño y no llego a explicarme qué se quiere decir con ella: “Tomar cartas en el asunto”. Es repetido por diaristas, comentaristas, locutores, y… bueno. ¿Qué clase de cartas y en cuál asunto? Es cosa que está por establecerse, pues tal frase se aplica indistintamente para aludir a cualquier situación antojadiza.


Y en el quehacer diario de los juzgados… hay gemas como esta: le remito esta provisión con 20 “folios útiles”… y me he preguntado: ¿cuáles son los “folios inútiles”? ¿Y por qué se omiten o no se alude a ellos?... Me inclino a pensar que esto de “folios útiles” viene de principios del siglo pasado, cuando todo se escribía a mano.


Pudiese ser que, al cabo de escribir, con pluma metálica, tinta y secante, como se hacía en aquel tiempo, los errores y los mal enmendados escritos se tuviesen como “folios inútiles”.


Para concluir, en mi tribunal he omitido que se use la frase “por un error involuntario”… porque, de igual manera, surge la pregunta: ¿cuáles son los “errores voluntarios”? Como no sea —he dicho en alguna ocasión—, el error que algunos cometieron cuando dijeron “sí” al momento de contraer matrimonio, no veo yo qué otro error “voluntario” pueda existir. Pero así son las cosas del idioma y ahí seguiremos con las palabras incorporadas al periodismo del presente, como “desmarcarse” que, según el diccionario, es “quitar las marcas”, pero según parece, se le da otra connotación. ¿Cuestión de apreciaciones? Tal vez.


Pero lo cierto es que si existiese forma de comunicarse con el “más allá”, de seguro Luis Gallegos Valdés me confirmaría estar furibundo de ver tanto atropello al idioma de Cervantes.

------------

vaya, en buenahora.

Ixquic*

4 comentarios:

El-Visitador dijo...

no obstante, empero, y pero mas sin embargo, hay que tomar cartas en el asunto al interior de los juzgados.

;-p

Ixquic* dijo...

si, EV. Pero también los litigantes....es tan cansado escuchar a un abogado hablar....

Anónimo dijo...

Es un fallo de los programas educativos. En teoría, cualquier profesional que sale de la universidad (aparte del conocimiento de su especialidad) debería de saber expresarse por escrito y oralmente.

El abogado que quiera expresarse correctamente (sin errores como "mas sin embargo")tendrá que aprender por su cuenta.

Por otro lado, las oscuridades y ampulosidades del lenguaje te pueden dar la apariencia de docto(a), pero a costa de sacrificar una comunicación más clara y eficaz con la gente.

El estilo hay que verlo desde el punto de vista de la comunicación con el público, así es como lo analiza la retórica. Dicha materia, que era un herramienta primordial de los antiguos abogados, ya no se estudía. De esas ausencias vienen estos defectos.

Anónimo dijo...

Por no decir otras expresiones tan comunes en estos días, y que son utilizadas en casi todas las profesiones: "lo que es", "poco más o menos", "a la mayor brevedad posible"... Esta última me causa gran intriga: la "mayor" brevedad es la brevedad más larga, no? Es decir que se van a tardar más. Lo correcto es ofrecer resolver el problema o dar respuesta en la "menor brevedad posible", es decir, la brevedad más corta, no? Si me equivoco, acepto correcciones.