lunes, septiembre 17, 2007

Piropo

Un piropo es un rubí, pero en la tierra en la que vivo es una forma de ofender, aunque muchos sostengan que es la manifestación de admiración por una mujer. ¡paja!, decimos los salvadoreños cuando se nos habla con mentira. Y si lo sabremos algunas...

Yo recuerdo que a los doce años un hombre comenzó a decirme cosas al bajarme de un bus y mi hermano menor comenzó a decirle cosas (a reclamarle) y el tipo se bajo del bus como si se nos fuese encima a ambos. Solo recuerdo que corrimos hasta llegar a la puerta de la casa. Un verdadero susto e inexplicable. A los quince años, salí unas cuadras lejos de mi casa a comprar fruta y al regresar un mecánico me gritó que "rrica esa .....fruta". Entonces, me volví y le tiré a los pies una sandía que llevaba en las manos y le dije "cométela". El hombre se enojó me dijo que era una malcriada y me insultó como nunca en mi vida y me fui a llorar a mi casa. Yo tenía ratos soportando sus estupideces.

Por consejos de otras mujeres y por la experiencia, entendí que lo más seguro para una mujer es ignorar y soportar las ofensas. Reaccionar ofendida, ponerse a la defensiva, llorar, reclamar no sirve y en ocasiones eso puede provocar mayor agresión. A los hombres que les gusta hacer eso, se quedan quietos si uno no dice nada. No se qué les dicta su lógica.




Lo peor es que en este tema, se señala que la mejor forma de "prevenir" es que las mujeres vistan de forma recatada, porque los piroperos no saben controlarse (¡pobrecitos!), nada se les puede pedir; de tal manera que si algo pasa...hay señora o señorita, Ud. lo provocó! Y una que pensaba que el ser humano ante todo, es un ser racional.


A veces, cuando leo la Constitución Art. 2. que dice: "Toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a la seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión, y a ser protegida en la conservación y defensa de los mismos" me pregunto de verdad cómo controlar estas conductas que afectan mi libertad, pues hay que cuidarse de cómo vestir, ponerse la ropa de la no culpabilidad y no usar aquella que --en el ejercicio de mi libertad-- deseo usar. Además para que no se afecte mi integridad, debo quedarme calladita ante una agresión u ofensa verbal.


Pongo estas cosas luego de leer la nota que publica Ruth Gregori en elfaro.net sobre este tema y que merece leerse:
http://www.elfaro.net/secciones/el_agora/20070917/ElAgora1_20070917.asp


Siempre he creído que no hay mas remedio que el conformismo, los piroperos ganan. Esto porque si bien es cierto, algunas de estas conductas (no todos los piropos lógicamente) pueden caer en delitos o en faltas penales (sólo si son reiterativas y hay que probar ante el juez que es con mala intención de causar daño), en faltas administrativas que se traducen en multas municipales. éstas últimas las impone el Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) y la PNC dice que a ellos no les corresponde hacer cumplir esa normativa. Pero los polis no se pueden hacer los locos respecto de lo que el Código penal dice.


Como bien lo describe Gregori en su reportaje, aunque la regulación sea escasa ésta ni se aplica. Y de verdad que eso es muy frustrante. Yo suelo salir a correr al parque de mi colonia y mientras troto escucho música. Eso por necesidad: me gusta la música y no quiero escuchar imbéciles. El colmo, es que aparezcan agentes del CAM y me digan cosas. O pasen policías patrullando y también se detengan, a decir cosas ofensivas en lugar de vigilar que eso no ocurra.

La verdad he escuchado hombres que se dedican a ofender a las mujeres, no son piropos, son apodos mal sanos, son agresiones. Pero ellos, los que lo hacen tienen presunción de razón y qué se le va hacer?

Que un hombre diga cosas agradables a una mujer esta muy bien (y eso no ofende), el hombre inteligente sabe hacerlo, el piropero no. Personalmente, esas cosas no me inhiben y estaría dispuesta alguna vez a discutir y aguantar ofensas, no me gusta el determinismo.

13 comentarios:

Carlos Abrego dijo...

Ixquic :

Claro que el tipo de obscenidades que citas y las que recogió la periodista de El Faro, no son piropos. Todas atentan al pudor. Todas constituyen agresiones. No obstante el que las profiere, por tradición, por educación —o falta de ésta— o por asumir plenamente los valores de violencia que reina en nuestro país, ni siquiera se percata que ofende, humilla, hiere la dignidad ajena. Todas esas frases instauran de inmediato una relación de dominación, de rabajamiento. Anuncian de manera descarada futuras violaciones.

Nuestra sociedad está impregnada en todos los ámbitos de relaciones entre las personas de la violencia autoritaria, despótica. No hay un espacio que haya sido liberado de estas relaciones.
La autoridad conferida o usurpada en nuestro país se ejerce violentamente.

Los hombres que profieren esas obscenidades nunca supieron que la mujer es la igual del hombre. Incluso, tal vez en sus hogares, con sus legítimas esposas, sigan cometiendo violaciones. He puesto ese “tal vez” para no incluir a todos los hogares.

En ese acto de suprema expresión de cariño, de ternura, de máxima comunión, en donde la humanidad llega a su más pura intimidad, hay muchos que cotidianamente se desaprovechan y caen en una simple eyaculación. En lugar de hacer el amor con una mujer, le hacen el amor. Es aquí cuando la palabra amor pierde su sentido.

En la ideología actual de nuestra sociedad, lo propio del hombre es dominar.

El problema que abordás aquí, no atañe exclusivamente a las mujeres, no se trata de un problema feminista. Se trata de un problema social, en que el que es menester que intervenga la sociedad entera. Pues esas actitudes obscenas nos rebajan a todos, nos ofenden a todos, nos hieren a todos. Sobre todo si ni siquiera nos damos cuenta, si las consideramos naturales.

Es muy violento eso de tener que aparentar, de simular que aquí no ha pasado nada. No oí nada, no entendí. Es violento soportar minuto tras minuto por el temor de que si se protesta la violencia puede subir a otro nivel.

Pues como son nuestras madres, nuestras hermanas y nuestras hijas las que salen a la calle y las que sufren esas humillaciones, pues eso, también desde ese punto de vista, nos incumbe a los hombres.

Saludos cordiales,

Carlos.

Ixquic* dijo...

Carlos, estoy de acuerdo en muchas cosas que decis. Se que esto se inserta en una cultura más amplia y grande que tiene que ver con valores autoritarios, heredados de antepasados originales y conquistadores (me refiero a los españolios).

y que la mayoría de la sociedad vive así conciente e inconcientemente. Pero claro que no son todos.

Sólo hay algo que me has clavado como daga!

"El problema que abordás aquí, no atañe exclusivamente a las mujeres, no se trata de un problema feminista."

Yo no parto jamás de teorías feministas, porque no las asumo. Abordaba a penas una parte del todo, como bien me lo señalás, pues suceden en otros ámbitos.

Fijate que yo sólo sé que hombres y mujeres somos dignamente iguales y que podemos ser felices los unos con las otras sólo si, esa dignidad es respetada.

(feminismo no está en vocabulario)
Un cordial saludo para vos!

Anónimo dijo...

Las exclusas de la pureza machista confinan el respeto a la dignidad pública de la mujer al ámbito de la madre, la hermana y la hija, éstas se hayan protegidas por el tabú.

Las demás mujeres son "otra cosa".

Hay feministas y feministas, tampoco les tiremos piedras. Las feministas han hecho mucho para que estos problemas saltaran a la agenda de la discusión pública. Ahora esta conciencia ya pertenece a la sensibilidad de muchas personas, pero antes hubo que señalar y publicitar el problema para que ingresase al universo de nuestros disvalores.

Evidentemente una feminista lúcida sabe que detrás del piropo hay un patrón cultural, un problema social que involucra diversos factores y cuya solución atañe a ambos sexos. Pero no por ser un problema social deja de ser un problema que afecta a las mujeres.

Y aquí tiene razón Ixquic: señalar un problema que la afecta, en su condición social de mujer, no significa que lo haga desde un punto de vista femnista y si lo hiciera desde un feminismo lúcido,no veo cuál sería el problema.

Carlos Abrego dijo...

Estimada Ixquic:

Mi intención era simplemente señalar que el problema del acoso sexual no se limita a un planteamiento feminista, ni se puede reducir a ello. Decía que nos atañe a todos.
Tu vocabulario no es feminista.
Espero que esto cure la herida, un poquito.

Beka dijo...

en mi vida solo uno o dos piropos se han sentido con caracter de afabilidad, el resto puros abusos.

Una vez boté a un tipo de su bicicleta porque no me pude apartar cuando alcanzó a tocarme. Yo no actué furicamente, comence a llorar a media calle, lo cual creo que fue peor.

Y si, deberían ser mas fuertes en la aplicacion de la ordenanza municipal.

***

te dejo este link puede que t guste.
http://www.classiccat.net

Anónimo dijo...

Carlos:

¿De qué feminismo hablamos? El feminismo a estas alturas es un movimiento complejo donde hay ortodoxias y heterodoxias.

Una pespectiva feminista puede ser conciente de que los problemas son complejos y atañen a hombres y a mujeres.

El feminismo no necesariamente es reductor.

Ixquic* dijo...

anónimo (3:01 pm)

gracias por los aportes. Por supuesto que la idea aquí no es tirar piedras. Pienso que Carlos no lo ha hecho, quien ha querido hacer una explícita acotación he sido yo.

Mi desempeño profesional ha sido en el campo de los derechos humanos y desde allí no puedo más que reconocer que han sido las feministas las que han hecho crecer la defensa de estos derechos y ham ampliado el concepto de dignidad, lo que hicieron con ejemplo y valentía.

Políticamente, ha sido todo un objeto de estudio el movimiento feminista como actor político trascendental!

Nos hicieron colocar la vista en el tema de los roles, la división del poder, la nefasta violencia deméstica. Sin duda un gran avance, del que Yo he sido beneficiada.

No se qué es una feminista lúcida, pero creo que cualquier mujer medianamente conciente se da cuenta que hay detrás de un piropo y cuya solución va más allá que educar a las mujeres, salir a protestar con mujeres, hacer grupos de apoyo sólo con mujeres etc.

Al menos con las que me he topado esa ha sido su tendencia. Espantar a los hombres en lugar de sentarse con ellos a convenserles, insistirles. Trabajar en conjunto.

Yo estoy harta de ver el 8 de marzo en la TV a las mujeres hablando de La Mujer ¿cuándo voy a ver a un hombre haciendo eso? el problema de una es del otro y vice versa! la humanidad es una sola.

Por eso cada vez que me invitan a una reunión con organizaciones de mujeres, lamento tanto que sólo acudan mujeres. Además, las mismas de siempre...

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Carlos, claro que cura la herida. y ojalá la lucha por la igualdad entre los hombres y mujeres deje de verse como algo que sólo le importa a feministas, es un problema de la sociedad toda!
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Anónimo (a), a propósito de
lo que Carlos señala. Fijate que como todo en la vida las mujeres feministas que conozco me hablan de duras o blandas, ortodoxas y heterodoxas, de socialdemócratas, etc. Y cada cual con su enfoque y descalificando a las otras.

Vaya, que bueno que hay variedad. Lo que no me gusta es que algunas van de la mano con las divisiones políticas de la izquierda. Otras en cambio, son tan solidarias e incondicionales y valientes, que yo siento respeto por su trabajo y no dudo en apoyar cosas.

Pero no conozco a nadie cuyo punto de partida sea el cero, es decir, que conociendo como son algunos hombres el proceso de lucha por sus reinvidicaciones se haga junto a ellos.

fijate, somos el 53% de la población y hemos parido al otro 47%, ¿no deberíamos merecer más respeto? ¿no merecen ellos una mejor oportunidad para reinvindicarse?

Anónimo dijo...

No es mi intención defender a las feministas,pero si partieran de cero serían absorbidas por movimientos sociales más amplios.Que mantengan su entidad y autonomía les ha supuesto limitaciones, pero también les ha permitido depurar sus objetivos, canalizar sus esfuerzos y consolidarse como movimiento autónomo. A pesar de sus excesos y miopías, el movimiento ha logrado acotar un territorio de problemas que sin su esfuerzo ahora no sería visible para el conjunto de la población.

Algunos grupos establecen un tipo de cierre interno, pero no pierden de vista su articulación a los problemas generales de la sociedad.

Comprendo tus reticencias y las comparto, pero sólo hasta cierto punto.

Yo no le reprocharía a las feministas salvadoreñas que no sean capaces de salvarse de las divisiones políticas de las que es incapaz de salvarse la misma sociedad civil. El día que las liberales, las socialdemocratas y las marxistas se reúnan en torno a una plataforma común, ese día nuestros partidos políticos estarán más maduros para llegar a mínimos acuerdos en torno al proyecto de nación. Los conflictos ideológicos entre ellas son un reflejo de conflictos más vastos al interior de nuestra sociedad.

Lo malo,como en todo, es el sectarismo y aquí concuerdo con vos en que debe críticarse al feminismo sectario e intolorante. Como en todo, hay que establecer matices y no meter a todo el mundo en el mismo saco. Como en todo, hay que ser ecuánimes.

Ixquic* dijo...

Don anónimo, yo escribo desde lo que observo acá y observo desde fuera pues no formo parte de ese movimeinto ni milito partidariamente.

Ud. dice "Algunos grupos establecen un tipo de cierre interno, pero no pierden de vista su articulación a los problemas generales de la sociedad."

Claro! si es por eso que con algunas muchas cosas se han logrado hacer.


De las diviciones que hablas pocos, muy pocos en la sociedad se han salvado, o han sido víctimas por no tomar partido.

Pero voy a precisar algo: La mayoría de feministas que conozco tiene la visión y capacidad de trabajar muchos temas.

Pero no hay un claro afán para trabajar en la reconversión de la sociedad en su conjunto (H y M) y si lo hay sólo tiene efectos contrarios.

Los hombres rechazan y jamás se toman en serio lo que estas mujeres dicen, antes han sido descalificados, insultados.

Así, no veo como explicarle a un hombre que si me dice "mamacita rica" me ofende. Y si se lo explico ¿como hago para que no vea en mi a una femnista, como sinónimo de resentida. ¿como carajo hago para que crea en mi y me mire a los ojos y sienta lo que yo? mmmm?

Anónimo dijo...

Que haya feministas que insulten no justifica la generalización de que todas las feministas insultan. Aquí el prejuicio nace ahí donde se enuncia la generalización.

Si el feminismo se articula en una serie de posturas fundamentadas racionalmente, no cabe atribuirlo mecanicamente al resentimiento. El resentimiento se lo imputan en El Salvador a toda persona que formula una demanda de justicia. Así que además de victima, y por ser una victima que no se calla, serás acusada de resentida; pues bien, eso hay que desmontarlo.

Entiendo lo que queres decir: vos formulas el problema desde un puunto de vista de los derechos y la dignidad humana, pero eso no quita que el problema que vos planteas no tenga una interpretación feminista y no por ser feminista, si está planteado con sobriedad, dejaría de tener una razón bien fundamentada ¿Me explico? Podes defender tu posición desde dos angulos y nadie puede refutarte con la mera acusación de que sos feminista, como si ser feminista (a priori) supusiese ser resentida. En el feminismo,más allá de los excesos sectarios de muchas de sus militantes, hay una voluntad razonadora e interpretativa que puede ser compleja.

Ixquic* dijo...

anónimo, definitivamente no nos entendemos y no me he sabido explicar.

Pongo las cosas como funcionan en el país y mi ambiente es mixto y no femnista. No me interesa saber qué piensan las feministas.

¡no!

Me interesa trabajar -a veces- con ellas cosas que tengan que ver con defender DDHH. y allí tenemos muchiiisimos puntos comunes.

Claro, a la hora de la acción hay que explicarles que los hombres también existen y deben ser incorporados.

No quise decir que feministas es ser resentida no desde mí pues.

Para la mayor parte de hombres a "transformar" eso es lo que son (la generalización es de ellos y muchas ellas) y por eso no se está dispuesto a poner una pizca de atención.

Supongo que al "otro lado" las cosas serán mejor y la discusión tenga validez.

Ya entendí, me quedo callada ¿a si es verdá?

Anónimo dijo...

Convengamos en que existen los desacuerdos cordiales y ya está.

A otra cosa mariposa.

Ixquic* dijo...

Claro que es así: desacuerdo y cordialidad.

Ahora es medio día y me pasé la mañana pensando estas cosas.

Merecería segmentar y profundizar esto. Simplemente, hay un tronco común, un acuerdo en varias cosas.

y el desacuerdo es parte de la vida, del trabajo y hasta de las luchas.

el pan de cada día!

decía alguien que conocí hace poquito: la diversidad en el fondo es armonía, como la música, en una orquesta hay distintos elementos pero no hacen ruido, hacen música!

y perdón, no soy feminista pero trabajo bien con ellas cuando he tenido esa oportunidad.