viernes, abril 27, 2007

Entre mitos y negligencias: las cárceles

A finales de 2006 René Figueroa decía en elfaro.net que habían 14 mil 300 presos, eso es el doble o un poco más de su capacidad, digamos que contamos con un sistema penitenciario sobre saturado. También el ministro señala que cuando Saca entró al gobierno habían 10 mil 800 reos, el muy descarado no se da cuenta que durante su gestión ha metido a más gente allí (y lo seguirá haciendo) pero no ha hecho nada para crear condiciones para esa gente: más cárceles, programas de atención, etc.

Sin duda este año, lo más bochornoso fue la renuncia del Director de Centros Penales, quien no pegó una. El manejo de las cárceles es delicado, estratégico y muy sensible.

Delicado porque se debe tener mucho control en el uso de drogas, autoría intelectual desde la cárceles en crímenes que se comenten en el exterior, etc. Estratégico porque de ellos depende que un delincuente salga y no repita su historia. Y sensible porque es fácil violar derechos humanos, hoy me llamó una señora para contarme que le han cambiado el día de la visita carcelaria, lo cual hace que imposible o gravoso realizarla, pues tendría que pedir permiso en su trabajo (antes era domingo y hoy viernes). Esto no abona a la recuperación de las personas, pues una buena razón para cambiar, es estímulo que recibe de la familia.

Es importante saber cuántas personas están allí por “detención provisional” y cuantas han sido condenadas, no encontré la información (en realidad ninguna) del Ministerio de Gobernación o la Dirección de Centros Penales, ni modo.

En post anterior expuse, sobre la base de datos que me dio la CSJ, sobre los pocos casos que un juez condena: 1,894 casos para el 2006, de 44, 840 que entran al sistema de juzgados. Da la impresión que a la larga, mucha gente que va preventivamente a la cárcel (mientras son procesados) saldrá libre.
Por eso, me interesó un texto que leí sobre los mitos que hay en torno a esta medida:

1. “La prisión preventiva reduce la incidencia delictiva”.
Las capturas realizadas hasta hoy ¿han detenido la delincuencia?. Los homicidios han crecido. Aquí sería interesante saber qué tanto las personas reinciden, ese dato sí destruiría o reforzaría este mito.
2. “La prisión preventiva disminuye la inseguridad ciudadana”
Con la Mano Dura, la Policía se dedicó a capturar bajo este presupuesto. Se empeñaron en operativos que tenían por objeto “capturar a sujetos peligrosos” (y muchos de esos capturados no tuvieron sentencia condenatoria). Sin embargo, a pesar de tales capturas, la violencia siguió incontenible.

Mito 3. “La prisión preventiva se usa contra sujetos peligrosos”
Sin datos, es imposible concluir, bastaría averiguar cuantos reos fueron capturados por su apariencia física (pandillas) y no por su perfil de peligrosidad (a partir del delito que cometieron). ¿Cuantos procesados y encarcelados preventivamente cometieron delitos menores o graves?

Mito 4. “La prisión preventiva garantiza la reparación del daño”
Este mito tiene un carácter material a evaluar: dentro de la prisión ¿existen posibilidades reales de tener una fuente de ingreso que permita al “posible condenado” reparar el daño que ha causado a una víctima?

Ni modo, lo dejo allí planteado. Lo que debe hacerse es investigar, sistematizar, analizar.... si es que se consiguen esos datos.

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