
Cuanta razón tiene. No se puede prever que va a pasar, ni cuando la vida dará un golpe de timón.
Mañana cumple tres años de haber muerto, en un accidente de tránsito, uno de mis mejores amigos, esposo de una gran amiga.
Una muerte y una ausencia que aún duele. Lo que me golpeó fuerte es que yo estaba cuidando a sus dos hijas, la más pequeña de dos años la tenía en mis brazos cuando llamé al hospital y me dieron la noticia. A mí que las lagrimas me salen fácilmente, en esta ocasión lo tuve que hacer hacia adentro.
La niña -y ahijada- me miró y me dijo: dice mi papá que me va a traer dulces.
Mi hija que es muy intuitiva, me preguntó al oído ¿se murió?
Y la niña más grande estaba feliz porque quiere tanto a mi hija que la estaba aprovechando.
Luego pensé en mi amiga. Ella iba en ese momento a Sonsonate, a buscarlo al hospital y yo sabía que ya no lo encontraría. ¿qué tenía que hacer? ¿Llamarla, preparala, callarme? tratar de evitar lo inevitable.

Me quedé inmovil, con ganas de morirme, porque me dolía mi dolor, el de las niñas, el de mi amiga.
Tres años después debo reconocer que me alejé y me aislé, porque no lo soporté y que me alegra en el corazón ver a esas tres mujercitas reponerse.
Todo pasa, pero sólo hay una afición a la que hay que apostarle: vivir...
Comentarios
Siento mucho haber sacado estos sentimientos así, yo soy así...
seguro que ésto nos pasa o nos pasará a todos.
Ahora corresponde reir.
Lo que leí me hizo pensar en lo efímero que somos.
Pero en realidad pasaba a dejarte un saludo en estas fiestas que nos ponen tan sensibles ... Felicidades !.
gracias por apoyar esa idea de sacarlo todo, eso es lo que hago en estos días, estoy limpiando el agua para tirame a nadar en ella sin temor.
Felicidades también y un abrazo.
Es por eso que Kundera dice que la nuestra vida no es ni un boceto, ya que un boceto es un borrador de algo.
Tus amigas están bajo los cenitales de un teatro, y ellas viven su obra, la que no ensayaron, y lo están haciendo bien.