jueves, noviembre 16, 2006

Dilema penitenciario


El prisionero estira sus dedos y con trazos digitales forma un laberinto por donde su alma vaga buscando la salida.
(Alejandro Jodorowsky)

Lo que ha sucedido en estos días en algunos centros penales es un asunto de nunca acabar. Es lo mismo que pasa a diario en nuestras calles, sólo que en las cuatro paredes de un penal.

El artículo 27 de la Constitución reza: “El Estado organizará los centros penitenciarios con objeto de corregir a los delincuentes, educarlos y formales hábitos de trabajo, procurando su readaptación y la prevención de los delitos” y se supone que de esa disposición se derivan el conjunto de obligaciones que se encuentran diseminadas en la Ley de Penitenciaria y la Ley Penal Juvenil.

Pero atender a la población privada de libertad actualmente no es fácil, debido a la cadena de errores cometidos en los tres últimos años. Uno de los problemas ha sido la clasificación de los reos: entre adultos y menores, entre condenados y procesados, entre los que están en diferentes etapas de rehabilitación (fases) y las pandillas a las que pertenecen. En este campo ya se han hecho diferentes combinaciones, que más bien resultaron mortales. Por una parte se clasificó a la gente según las maras a la que pertenecen y ahora les separan porque se dieron cuenta que éstas se fortalecieron, pero si los mezclan, se matan entre sí. También se habían mezclado los procesados y condenados; en el 2004 murieron alrededor de 30 reos en un motín en Mariona, tres de ellos eran legalmente “inocentes” pues no habían sido condenados.

Otro de los factores de amotinamiento en las prisiones ha sido el hacinamiento y el narcotráfico. Con la sobrepoblación se afecta física y sicológicamente a los reos: transmisión de enfermedades de índole gastrointestinales, respiratorias, entre otras. La conglomeración genera condiciones intolerantes e indignas que terminan en conflictos.

El tráfico de drogas también explica tantos motines. En la masacre citada de Mariona el director del Instituto de Medicina Legal, Mario Alfredo Hernández, indicó que la cantidad de droga encontrada en los cadáveres era muy alta: “Para alcanzar esos niveles de concentración de droga en la sangre, es necesario que esa persona esté consumiendo drogas todos los días y en grandes cantidades”[1]. La droga difícilmente pudo ser introducida por los familiares de los internos sin que los vigilantes los detectaran.

Rodolfo Garay estuvo más de diez años al frente de los centros penales del país y en su paso por esa Dirección no fue capaz de prever y planificar una conducción diligente de la población penitenciaria, como el mejoramiento de las infraestructuras, creación de programas de rehabilitación sostenibles en el tiempo y con la cobertura suficiente.

Desde el 2005 y este año se han dictado medidas más drásticas en el control de las visitas. Sin embargo, el tráfico de estupefacientes en los recintos penitenciarios va más allá de la que proviene de “las visitas”. En una ocasión, se capturó a un vigilante que llevaba adherido a su espalda 500 gramos de marihuana equivalentes a la fabricación de 1,000 cigarros[2]!!

Una de las razones que influye en este problema son los bajos salarios que perciben los custodios, el sueldo de un vigilante penitenciario es equivalente a 264 dólares, a excepción de los guardias del penal de Zacatecoluca que obtienen un ingreso de 342 dólares. Hace poco les incrementaron el salario pero no es sustancial. En cambio los empleados que laboran en la Sección de Traslados e Reos de la Corte Suprema de Justicia ganan 485 dólares, si los presos son menores de edad y 552 si los prisioneros son adultos.

Al igual que en la PNC, los ínfimos salarios y el riesgo de su trabajo han hecho que las deserciones y los actos de corrupción y narcotráfico estén a la orden del día. Así no llegaremos a tener personal suficiente y calificado para desarrollar esa ardua tarea, teniendo que necesitar la intervención de policías.

Cuando llegó Astor Escalante a esa dirección impuso medidas drásticas, no renovó el contrato a cinco directores de los penales de Zacatecoluca, Mariona, Cárcel de Mujeres en Ilopango, Apanteos y Occidental en Santa Ana y anunció varias medidas que no llegó a implementar por los altos costos que representaban. Solo implementó las que no tenían costo y que servían para controlar a los reos como la reducción, a dos horas, del período de visitas.

El 2005 fue un año de constantes traslados de reos y a su vez esta medida generó varias revueltas, enfrentamientos con los jueces de vigilancia, huelga de reos para ir a las audiencias, etc. Esto último llegó a preocupar pues con la inasistencia de los reclusos a las citas judiciales, la reprogramación de las audiencias dilató el tiempo para emitir una resolución y puso en jaque a los jueces, pues algunos temían que debían dejar en libertad a los presos por razones legales. El Departamento de Reos sin Sentencia de la Corte Suprema de Justicia señaló que se perdieron 183 audiencias porque 240 internos no asistieron a sus citas[3]. Este asunto no pasó a más y hubo negociaciones.

En suma, cabe la pregunta ¿existe una acumulación de problemas carcelarios? Si, y cuesta creer que esto no sea un tema de primer orden. A esta conclusión se llega al considerar las medidas tomadas en los últimos tres años. Es claro que el gobierno tiene una enfoque “controlar” a toda costa a la población penitenciaria y deja por fuera la rehabilitación y la prevención de la proliferación de cuadros criminales mayores.

Algunas personas son partidarias del orden y debe ser así, pero no sólo eso porque si continúa así, esta gente saldrá un día, se sentarán en el bus a lado nuestro y hará peores cosas de las que ya hicieron.
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[1] Diario El Mundo. “68 kilos de drogas al mes transan reos en Mariona”. Miércoles 6 de octubre de 2004. Pág. 6
[2] La Prensa Gráfica. “Custodio atrapado con marihuana”. Sábado 4 septiembre de 2004. Pág. 18
[3] El Diario de Hoy. “Bloqueo a juicios”. Jueves 29 de septiembre de 2005. Pág. 2

5 comentarios:

El-Visitador dijo...

"Cuando llegó Astor Escalante a esa dirección impuso medidas drásticas [...] Solo implementó las que no tenían costo"

Triste, que un tipo decidido no pueda hacer los cambios necesarios por falta de presupuesto.

Demuestra lo negligente que ha sido la administración Saca.

Ixquic* dijo...

"Solo implementó las que no tenían costo"

De muchos programas relacionados con la seguridad se puede decir lo mismo. Otro ejemplo es la protección de víctimas y testigos. Solo aplican medidas que no tienen mayor costo y no hay por ahora plata para más.

Creo que ha habido disposición de apretar y controlar, pero no de disuadir la reincidencia y allí a Astor y al actual director les hace falta ser contundentes y decididos.

Creo que la famosa "mega cárcel" tampoco se contruye por falta de dinero.

Claro que es negligencia, y seguro la pagaremos nosotros.

Anónimo dijo...

mira que interesante... el mismo dia que ocurre en los 4 penales motines y sale en los periodicos, Antimotines llegan y hacen un cateo en mariona, golpean a los reos, a unos los traslada a otros penales, se decomisa droga..y... que mas podria ser.. celulares! en fin una gran gama de cosas que ese dia ocurrio en todos los centros penales que nunca sabremos... pero nadie toma en cuenta ya a los reos, y su verdadera rehabilitacion, no como un hervidero de delincuentes de donde se arman los grandes ataques a la poblacion.. sino como personas.

El-Visitador dijo...

"pero nadie toma en cuenta ya a los reos"

Me empezaré a preocupar por los reos el día que no me tenga que preocupar por los honrados ciudadanos de este país.

Prioridades, prioridades.

Anónimo dijo...

Eso mismo digo yo... prioridades!

Talvez una carretera gigantesca no era tan prioridad en estem omento... talvez gastar unos millones en la zona norte de chalatenango en una super via rapida , no eran prioridades... pero ya vez.. como funcionan las cosas.