martes, octubre 17, 2006

El laberinto del General (I)


* Este comentario, no tiene por objetivo analizar la existencia de las fuerza armada del país, más bien trata de cuestionar la integridad e idoneidad de su conducción política.

Según el Diccionario de la Lengua Española un laberinto es un “lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir a quien se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida”. Un lugar así, es comparable al funcionamiento de muchas instituciones.

El General Otto Romero, además de Ministro de la Defensa Nacional, es un hombre que nunca tomaría como nacionalidad la cubana, que se siente orgullosamente salvadoreño cuando piensa en Gerardo Barrios, se dice admirador de Eva María Dimas, lee a Alfredo Espino y le encantan los Hermanos Flores[1]. Parece un perfil sensato. En una ocasión Romero manifestó que la Fuerza Armada es una institución garante de los Acuerdos de Paz y que en el pasado, él defendió el sistema democrático. ¿Tendrá razón?

Según Terry Linn Carr, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Stanford, la democracia puede definirse como un conjunto de instituciones que permiten que toda la población adulta actúe como ciudadanos escogiendo a sus principales responsables de adoptar decisiones en elecciones competitivas, justas y periódicamente programadas que se dan en el contexto de gobierno de derecho, libertad política y prerrogativas militares limitadas.

Aunque se trata de un concepto amplio sobre democracia, debe llamarse la atención a lo que Carr llama “contexto”, concretamente, a la idea de limitar el poder militar al civil. Si en El Salvador se tuviera claridad de ello, algunos abusos, violación de leyes y despilfarro de dinero podrían evitarse o corregirse y a nadie le temblara el pulso para poner orden en este ámbito. Pero el General, tiene su propia maraña. A continuación un intento por desenredarla:

Hace unos días se dio a conocer el caso de un militar activo que por reclamar sus derechos ante la cúpula militar fue privado de libertad por Romero. La Corte Suprema de Justicia reconoció que ese hecho fue ilegal y así calificado por la Corte, constituye irremediablemente en un ilícito penal por el que el máximo representante castrense tendrá que responder. Es esta la razón de la solicitud de antejuicio que está planteada ante la Asamblea Legislativa.

Este hecho, es paradigmático, más allá de las consideraciones sobre la disciplina militar, los milicos tienen que entender que actúan en un régimen democrático y no en uno autoritario. Que la Fuerza Armada también es sujeta de control constitucional (y civil) y que deben respetarse los derechos humanos de los subalternos. Sancionar procede, siempre que se haga de acuerdo a la ley.

Sin embargo, las reacciones del General no parecen encajar con ese presupuesto mínimo de la democracia. Cuando fue cuestionado por el caso manifestó “Lo que se hizo fue un error jurídico chiquito”. (LPG, 10 octubre 2006, “Otto Romero no cree tenga antejuicio”) ¿Desde cuando quitarle la libertad a alguien puede considerarse un error minúsculo?. Este desprecio por la ley, se corresponde con un poder político que no se da su lugar, según un rotativo los diputados han sido condescendientes con el General, cada vez que quieren oír algo no le citan a la legislatura, van a su despacho, recientemente se reunieron en privado en su oficina. (ver: EM, 11-10-2006, p. 12). Definitivamente, hasta en los perros hay razas, mientras los legisladores se esmeran por ser transparentes en el caso Silva, en el caso de Romero la cosa es más oscura que la noche.

Otro embrollo son los soldados que han enviado a Irak, esta es una oportunidad de oro para el Ministro, porque le permite “revalorizar” lo militar (por tanto justifica más dinero, por ejemplo el presupuesto 2007 son 111 millones US para ellos) y estar en permanente campaña militar externa. El manejo de esta cuestionable decisión del presidente, recae en este ministro y ha tenido fuertes cuestionamientos. Quizá el más grave fue la ocultación de información sobre la muerte de un soldado en Irak, cuando la Asamblea estaba por aprobar el envío de más tropas a ese país[2]. “Ellos (los diputados) tienen la libertad de armar las hipótesis como las quieran armar, pero nosotros somos muy cuidadosos con la información (hacia las familias) de nuestros fallecidos y de nuestros heridos”, dijo en esa ocasión[3], es decir, que él hará las cosas a su manera y no rinde cuentas.

No menos cuestionable es su insensibilidad hacia los familiares de los soldados víctimas de una guerra ajena. La esposa del soldado Carlos Armando Godoy Castro que recibe una mísera pensión de 60 dólares, se quejó ante los diputados por que el Ministro se ha negado a recibirla y escucharla[4]. No son peticiones infundadas, pues la institución castrense le hizo promesas concretas luego de la muerte de su esposo. Debe suponerse que este es un asunto que también se trató en el despacho de la defensa y no en los curúles legislativos.

Existen más calles que recorrer en el laberinto, se hará en otra ocasión, pero lo que más debe llamar a la indignación es el hecho que la mayoría de sectores se dice respetuosos de principios legales que componen un estado de derecho, pero nadie dice nada cuando estos son imposibles de implementar: igualdad ante la ley, responsabilidad ante la comisión de actos ilegales, rendición de cuentas etc. Sin duda Aristóles se paró sobre una quimera. ¿Qué pasa con nosotros? ¿Cuándo vamos a exigir que las cosas funcionen medianamente bien?

7 comentarios:

El-Visitador dijo...

De acuerdo con vos que el milico éste parece no entender bien cuáles son sus obligaciones de respetar los derechos de los miembros de la institución que dirige.

Pero no me preocupa excesivamente: a consecuencia del antejuicio, el fulano podría pagar un alto precio por su valeverguismo "un error jurídico chiquito.”

Esto es como el caso de la gente que cree que se puede andar evadiendo impuestos: hasta que les cae un fiscal y les pone multas altísimas, hasta entonces viene el rechinar y crujir de dientes.

Ahora que si el antejuicio no progresa... bueno, ya entonces claramente la responsabilidad de no imponer todo el peso de la Ley a los milicos pesará sobre los hombros de quienes no sepan cumplir con su deber.

- * -

En este momento, y gracias en parte a los Acuerdos de Paz, yo no creo que los milicos no estén bajo el control del gobierno democráticamente electo.

¿vos estás en desacuerdo con esto?

mogul dijo...

La situación es similar en todas las esferas de la sociedad.
Ya bien lo dijo en su dicurso el embajador de USA en nuestro país:

“¿Dónde está la condena pública masiva y la presión hacia sus representantes electos, tanto hacia el gobierno central, como al poder legislativo y los gobiernos locales para lograr un programa integrado contra la criminalidad? ¿Dónde están las demostraciones de unidad entre los líderes de todos los sectores y tendencias políticas para solucionar este problema nacional? ¿Dónde está la voluntad política para enfrentar este problema y solucionarlo ya?”, increpó.

“Leemos sobre actos horribles de violencia sin sentido todos los días, y aun así pienso que no comprendemos completamente cuán grave es este problema”

Si él se indigna por lo que sucede en nuestro país, ¿cuanto menos nosotros??!!

Tu post es similar a ese sentimiento.
Y es el sentimiento de todos los ciudadanos (no digo pueblo, por ser esta ya una palabra prostituida).

Ixquic* dijo...

A mí si me preocupa que un funcionario actúa fuera de todo control.

Sobre tu pregunta.

Las transiciones políticas son inciertas, es decir, se sabe el punto de partida pero nunca el de llegada. Esta ha sido una discusión política, porque una cosa es instaurar regímenes políticos y otra consolidarlos. Aún así nada está seguro.
Huntinton decía que por cada ola democrática hay contra olas, que son procesos revertibles.

El ejército en esencia es el mismo de antes, y aún tienen esa visión de salvadores del orden y allí está el problema, cuando se creen necesarios en espacios en los que no deben meterse, porque entonces se distorcionan sus intereses, anímos y funciones.

Tuve el placer de conocer al General Gallardo de México, un hombre que me cambió la visión en este tema. Con él pude observar que hay militares progresistas que saben cuál es el papel legítimo de la FA en una democracia y él advetía que estas distorciones han llevado a los militares a confundir su papel en el poder.

Visitador, si posible que las cosas se salgan de orden.

Mogul, ayyyy esa comparación!
pero en fín. Yo puedo asegurarte que trabajo en lo que puedo por cambiar cosas, proponer otras y denunciarlas, sencibilizar a otros, etc. Pero hay tantos muros, no quiero pegarme con la cabeza contra ellos, quisiera utilizarla para pensar en cómo saltarlos.

Saludos!

nelsons dijo...

El problema que veo aqui ixquic es que el problema en mencion NO es del General Romero. Es la autoridad legalmente constituida la que falla en hacer conocer a este señor el lugar que le corresponde. En paises donde hay etica en cada funcionario, este renuncia por errores chiquitos o grandes.

El-Visitador dijo...

Nelsons sumarizó muy bien lo que quise decir.

Soy Salvadoreño dijo...

Excelente comentario Ixquic.
Hace algun tiempo describi lo que me parecio otra torpe forma de manejar el asunto politico de parte del general romero en este post.

Aun cuando estoy de acuerdo con el comentario de Nelsons, algo que debe decirse y repetirse hasta el cansancio es que historicamente los militares siempre han metido su cuchara en la cosa politica cuando han querido y como lo han querido. Y lo han hecho porque tienen hombres y armas a su cuidado que respaldan sus opiniones. Lo unico diferente ahora con el pasado es que se tratan de guardar las formas y mal que bien lo logran. Puede decirse claramente que la democracia en este pais sera fragil mientras no exista institucionalidad y los militares en este pais han sido siempre una amenaza a la institucionalidad que se busca.

Ixquic* dijo...

Nelsons, gracias por comentar. Me alegra ver que hay gente que puede sintetizar ideas, a mi me cuesta y doy muchas vueltas. El problema es la institucionalidad.

Sin embargo, hay que poner atención al tema militar como tema político. esto se complementa con la parte institucional. Tal como nos lo comenta Soy S.

saludos!