martes, septiembre 26, 2006

La danza me hechiza

Aunque estoy muy concentrada en mi trabajo formal, no puedo evitar la curiosidad por leer un libro que me pasaron: Laberinto de voces que danzan de César Delgado Martínez. Así que me tomé unos minutos para cambiar de lectura.
He recorrido muchas librerías y este tipo de libros NUNCA está disponibles, así que no hay más remedio que copiarlos cuando logro que alguien me preste uno.

Este libro es testimonial y trata sobre la danza en México, pero hay un pedazo de historia que es nuestra. Para quienes la danza es muy significativa sabrán que rescatar estas cosas es importante. Encontré en el un apartado sobre Barro Rojo y a continuación transcribo:

"El camino no ha sido fácil de recorrer, ni para el pueblo salvadoreño por su liberación, ni para el grupo independiente Barro Rojo.

El camino, largo, sinuoso, desesperante a veces, en El Salvador, algún día llegará a su fin triunfalmente. El camino la obra coreográfica de Arturo Garrido, Premio Nacional de Danza 1982, que habla de esta lucha, hoy cumple cinco años, motivos por el cual se develará una placa en el Teatro de la Danza.
En 1982 Arturo Garrido y Daniela Heredia se van a Chilpancingo, invitados (...) para trabajar en un proyecto de la Escuela de Danza que no se pudo realizar porque no habían las más mínimas condiciones para ello. Entonces se avocaron a la formación de un grupo de danza contemporánea, así nació Barro Rojo en situaciones adversas. No tenían un lugar de trabajo. Casi siempre se les veía entrenando o ensayando en la Alameda Central, reunieron a varias personas de aquí y de allá (...).
"Teníamos que sumarnos a la dinámica misma de la Universidad –cuenta Daniela Heredia–cuando se daba la lucha por el subsidio. Íbamos a manifestaciones (...).
El camino se montó en la Alameda. Fue la primera coreografía del grupo (...). La coreografía era sobre lo que sucedía en Centroamérica según, Serafín Aponte y considerábamos importante participar en el Premio.(...) El grupo se componía de cinco personas(...). Era la primera ocasión que se presentaban en un teatro.
Era verdaderamente heroico para ellos. Las luces los encandilaban. No sabían donde estaba el frente. Sin embargo, pudo más el deseo de estar allí y la convicción en lo que bailaban".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

... cantaros de miel.
Perdon... me distraje un poco.
Me gusta el arte que practicas... la expresión mediante los movimientos del cuerpo.

Ixquic* dijo...

Si, definitivamente que debo calcular el ángulo de la cámara.
Promesa.

Que bueno que exista gente que le guste la danza.
cuando hay espectáculos vamos siempre los mismos que estamos vinculados a ella.

Y si quiero hablar de ella, a nadie le gusta. Por suerte existe este espacio, para hacer mi propio monólogo-desahogo

será por eso que ni libros encuentro.