
Me levanté temprano a correr al parque de mi colonia. Hice mis ejercicios de estiramiento y me dispuse a trotar. Avancé 50 metros y vi a algunas personas paradas observando una escena criminal. Estaban agentes del CAM y de la PNC, la cinta amarilla que rodeaba un lugar específico.
Me paralicé, porque no quería ver, pero no me podía mover. Entonces observé como la gente pasaba la cinta y hasta un carro pidió permiso y pasó en medio de la calle (que era parte de la zona que había que cuidar de no contaminar).
La indignación por semejante mal procedimiento me movió. Le pregunté al policía -observando su ONI- porqué lo permitía y se molestó.
Entonces la ví.
Era una mujer,
mas bien,
parte del cuerpo de una mujer.
No tenía brazos ni cabeza.
Sentí una horrible presión en el pecho. Me volví a inmovilizar y comencé a imaginarme su historia, ¿habrá sufrido mucho? ¿tendrá hijos? ¿tendrá un hombre que la llore? ¿cuál era su proyecto de vida? ¿cómo se pudo evitar su muerte?
Por las caracteristicas del crímen lo más lógico es que llegaron a tirar el cuerpo allí. El Fiscal me comentó que ayer encontraron una cabeza de mujer en otro lugar de San Salvador y que posiblemente esté relacionados ambos hechos.
Me alejé del lugar y me senté en la cuneta, impotente.
Hay dos cosas que abruman: la fragilidad humana (¿seré yo la próxima?) y la maldad.
Ella era como un árbol caído, el que han cortado como leña.
Así mueren a diario hombres y mujeres.
Hace unos meses escribí sobre el asesinato de mujeres:
http://ixquic.blogspot.com/2006_05_01_ixquic_archive.html
Hasta trabajé en una propuesta de guión coreográfico sobre el tema para montarlo con mis compañeros (as) en el grupo de danza y en algo avanzamos.
Pero hoy me siento verdaderamente mal. Hoy pensaba ir al cine, no sé si lo haré, ya no me siento mínimamente segura.
Comentarios
Me da una pena horrible lo que estás pasando. Ahora en la mañana mi vecina nos detuvo a mi mamá y a mi para decirnos que tuvieramos cuidado porque a ella la estaban extorsionando. Y sentí esa impotencia que decís. Y poniéndome en tu lugar, me imagino que pensas en tu hija, en que debes cuidarte por ella, en que corres mucho riesgo, etc. Creo que todo ese temor es natural y más aún cuando has visto la tragedia frente a vos. Es imporante que movilicés tus sentimientos y que los expresés, pero no detengas tu vida. Sería agravar la victimización que has sufrido.
Ánimo.
Gracias por compartir esa vivencia tan dura que enfrentaste, y que enfrentás.
Sucede que yo, personalmente, me trato de explicar lo que sucede en el caso de las mujeres. Y lo que ayer ví, no lo había visto así. y corrí a escribirlo. Hoy leí en EDH que no la lograron identificar, solo tenía un tatuaje de una rosa en sus caderas.
Las organizaciones feministas toman el tema del asesinato de mujeres, veo entrevistas y no me convencen. Por eso me inclino por leer e investigar hasta encontrar respuestas contundentes.
Por ahora (por una nota publicada en LPG, que no tengo a la mano) se estima que mensualmente mueren 30 mujeres, una al día. La pregunta es si estas muertes son producto de la violencia general a la que TODOS estamos expuestos, o son producto de caracteristicas a fines al sexo. Creo que ahí está la responsabilidad de las ONGs de mujeres y por supuesto que de las instituciones competentes.
Ahora bien, cómo nos explicamos (y esto lo digo por Uds. Victor y Visitador) la muerte de cientos de hombres.
En el país mueren más Uds. que nosostras y apartecen los cuerpos de la misma forma.
EV: frágiles somos todos.
Algo huele mal en El Salvador.
al parecer era un destino señalado con ese final: jovencita-extrema pobreza- prostitución-maras.
dos veces en mi vida vi sin querer cadáveres en la vía pública y sé cómo uno se siente. te deseo la luz para procesar eso positivamente.
Aunque se que todos somos fragiles, estoy convencido que esa mujer tuvo mayor valentía para soportar el dolor hasta su último momento.
Cuando la justicia de los hombres nunca aparece, la justicia divina llegará tarde o temprano.
A parte de la indignación que causa la fragilidad del humano en éstos días, me aterroriza pensar que todos nos acostumbremos tanto a ver estas atrocidades, que nos creemos una coraza de indiferencia y los veamos como objetos, como estadísticas. Una coraza que te proteja de sentir y pensar, como la que me creé yo cuando niña, con los muertos de la guerra.
Eso no debe ocurrir otra vez.
Un abrazo y mucho ánimo.
Que el miedo no nos impida vivir.
Ya no es como cuando era niña y queria ver mas muertos en el periodico.. por causa de la guerra.. no se porque...