jueves, septiembre 28, 2006

Convocatoria

Anoche fui al concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional. Me moría por escuchar el Concierto para Violín y Orquesta de Max Bruch, la cual fue limpiamente ejecutada por un guapo y virtuoso violinista.

Hace varios años compré un Cd que tenía el Concierto para Violín y Orquesta de Mendelssohn y en él, venía el de Bruch. Ambos son para el éxtasis. En esta ocasión se tocaron otras dos piezas (Ravel y Chávez) pero el plato fuerte, para mí, fue Bruch a través del violinista. No suelo pararme y gritar, pero esta vez había que quitarse el sombrero.

Hoy se repite el concierto, quienes puedan, vayan, esto es para el alma. Es de esta manera como podemos recibir (parte de) la retribución del IVA y RENTA y que CONCULTURA debe devolver.
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*Como siempre, un bebé llora, la gente aplaude en medio de cada movimiento de la obra y no espera el final ( es decir, que no leen el programa), teléfonos y los músicos tardistas que entran al escenario del lado del publico (que descaro).

Ayer recordé la primera vez que llevé (erróneamente) a mi hija a un concierto de estos. Ella tenía cuatro años y al observar, me preguntó que porqué el señor que estaba de espaldas era enojado y estaba regañando a los demás. Inevitablemente, me dio un ataque de risa y la hice llorar amargamente, irremediablemente me tuve que salir.

1 comentario:

Claudia dijo...

Los niños siempre son ocurrentes la verdad!...pero es cierto eso que la gente aplaude, los telefonos que suenan. Y como tu dices la gente no lee las "instrucciones o mas bien no sabe de la etiqueta en estos eventos". Pero aun asi se disfrutan!..